
música para piano
Desde mis primeros años de estudiante de piano estaba claro que no estaba destinado a convertirme en un gran pianista de concierto. Mi pasión siempre ha sido la creación, la experimentación y la exploración. El piano se ha convertido en una forma importante de comunicarme, mi voz, la prolongación de mi alma. Muchas obras nacen de improvisaciones libres y llegan a formar una especie de diario. Las piezas suelen contar historias, vivencias y experiencias; en los recitales siempre cuento la historia detrás de cada obra,
También al hacer versiones de temas conocidos de diversos géneros, la música se convierte en un viaje de ida y vuelta al cosmos sonoro, valiéndome de la libre improvisación, la experimentación y la fantasía.
Música electrónica
Desde la infancia me ha fascinado los sonidos, hacía experimentos con todos los objetos en casa que tuvieran una sonoridad interesante. Mi vida diaria en Estocolmo estaba marcado por los chillidos y chirridos del metro, las bocinas de los barcos, las campanadas de las iglesias y el insistente tic-tic-tic-tic de los testigos para personas con discapacidad visual en los pasos de peatones. El pulsante ruido sordo y oscuro de los motores de los aviones de hélice Fokker F-27 Friendship que nos llevaban del aeropuerto internacional de Tenerife al pequeño aeropuerto local de La Palma se mezclaba en mi mente con las ragas hindús que solía escuchar mi padre en casa. La la banda sonora de mis vacaciones en La Palma eran pura naturaleza: Mar, grillos, bandadas de grajas, los cernícalos, el viento en los pinos, el goteo en las fuentes en el monte.
La música electrónica me ha permitido explorar todos estos universos sonoros. No trabajo con fórmulas sino cada proyecto es una nueva aventura que no sé nunca como terminará, un viaje hacia un mundo desconocido.